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Evitando
explosiones catastróficas de los vapores de combustible

Las espumas de poliuretano
reticuladas de poros abiertos SafeCrest para disipación
de ondas explosivas, contienen un esqueleto estructural
de filamentos con 98% de espacio vacío. El material funciona
esencialmente como una malla protectora antiexplosiva,
semejante a una malla metálica colocada encima de un mechero
Bunsen. En un tanque de combustible, el espacio vacío encima
del nivel
de combustible (conoccido como el "ullage") puede contener
una mezcla explosiva de vapores y aire. Es en esta área
de ullage donde ocurre la explosión, en caso de que la
mezcla sea encendida. El combustible líquido en sí no explota, de modo que es menos probable que un tanque
completamente lleno explote de que uno que no lo está. Obviamente, cuanto más bajo el
nivel en el tanque, mayor es la cantidad de vapores explosivos
presentes. Cuando se origina
una fuente de ignición (quizás una chispa), el vapor adyacente
a la chispa se enciende rápidamente (Figura 1). Esta
ignición, a su vez enciende los vapores a su alrededor,
creando así una reacción en cadena donde la ignición o la llama se agranda
y se mueve cada vez más rápido, propagándose a través de
los vapores (Figura 2). La rápida ignición
y propagación de la llama crea a su frente una onda de compresión
cada vez mayor, que comprime los vapores no encendidos,
agregando de
esta manera más intensidad aún a la explosión (Figura 3). Esta secuencia
ocurre en milisegundos. Las espumas SafeCrest impiden la
ocurrencia de esta reacción en cadena; y en su lugar, la
ignición de los vapores queda confinada al área inmediata
alrededor de la fuente de ignición (Figura 4). La llama
y la propagación de la onda resultan mitigadas por la espuma abajo de niveles de propagación (Figura 5), previniendo
de esta manera
una explosión catastrófica (Figura 6).
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